La etapa más peligrosa del desarrollo de un nuevo producto no suele ser la producción en sí, sino el periodo previo. Muchos proyectos parecen prometedores en la fase conceptual: diseño sofisticado, gran funcionalidad y alineación con las tendencias actuales. Sin embargo, una vez que entran en ingeniería, certificación, producción piloto o producción en masa, comienzan a surgir retrabajos, aumento de costes, plazos de entrega incontrolados y calidad inconsistente. El problema no suele ser si existe una fábrica capaz de producirlo, sino si el posicionamiento en el mercado, la definición del producto, la viabilidad de la ingeniería, los procesos de cumplimiento normativo, la consistencia en la producción en masa y el ritmo del proyecto se consideraron conjuntamente en las primeras etapas.
Este artículo no trata de "qué fábrica es mejor", sino que, desde la perspectiva de la marca y del comprador, desglosa las 6 decisiones clave que conviene tomar correctamente antes de que un proyecto de herramientas para peinar el cabello pase de la idea a la producción en masa.